martes, 6 de mayo de 2008

Horacio Novello

Horacio en el carrousel. Después del cole fui y vine de muchos lugares y situaciones. Me gustaban muchas cosas pero no profundizaba en ninguna. Siempre buscándome, siempre encontrando partes de mí. En todo ese tiempo de búsqueda me reí, lloré, tuve arito, adelgacé, volví a engordar, me rapé, me dejé el pelo más allá del hombro, estuve solo, estuve acompañado, me caí, me levanté. Una vez me hice un psicodiagnóstico y me dijeron que yo era como una "bomba" que siempre se contenía de explotar por miedo a herir a quienes estuviesen cerca. De ahí en más me propuse explotar siempre que pudiese tratando de molestar poco. Y así fue.

Aprendí a ser, formal y cortés. La música siempre estuvo presente, pero sabía que no podía ser a nivel profesional. Me recibí de diseñador gráfico y también de analista de sistemas. Conocí a Susana, la mejor madre que podían tener mis hijos y me casé. Tuvimos dos hijas: Marina (17) y Lucía (14). Viví un tiempo en un depto en Avellaneda y después me compré una casa en Flores. Siendo profesional laburé por mi cuenta. Fui feliz y comí perdíz.

La vida es una moneda. Me separé y después me divorcié de Susana. Viví en Lanús. Fui padre de findes. Me reencontré con Esteban. Empecé a cantar en su coro, seguí tocando en su grupo y me di cuenta de todo lo que lo quiero. Hice vida de soltero codiciado hasta que en el 2000 conocí a Claudia. Una chica brasileña hermosa que un par de meses después de conocernos dejó su carrera, su laburo, sus afectos y se vino a Baires a vivir conmigo. Todo muy bien hasta que llegó el pre-corralito. La mayoría de mis clientes trabajaban con obras sociales. Estas no pagaban, yo no cobraba. Así llegó el corralito. Y aguanté hasta que me quedaron 800 u$s. en la mano. Argentina=Desierto. Brasil=Peor… y España?

Airiñus, airiñus, aires, Carmiña da nossa terra! Llegué sin papeles. Me enamoré de Galicia y a los 15 días ya tenía laburo. Al mes Clau ya vivía conmigo nuevamente (quedó en Brazucalandia hasta que yo encontrara algo). En seguida me volví a sentir un ser humano. Viví 2 años en un pueblito marinero. Mi primer Okm. Me mudé a Extremadura tuve mi primer restaurante (y último). Ahora vivo en la ladera de la Sierra de Gredos. Un lugar muy lindo que se parece a La Cumbrecita. Grabo en un miniestudio que armé en mi casa. Desde el año pasado soy también español. Me casé con Clau. Trabajo en una empresa de transporte donde hago un poco de todo e informatizo mucho de todo. Tenemos 2 gatos con Clau; Morango (ella) y Gurí (él). Y aunque extrañamos mucho, somos felices. Comemos jamón de Pata Negra y de vez en cuando asadito y feijoada.


3 comentarios:

Sergio dijo...

Dogui, que historia loco, no sebés las ganas que tengo de verte otra vez y poder hablar cara a cara (si dios quiere lo vamos a hacer), a veces la vida nos trata con mano dura y no sabemos bien el motivo, pero por mi parte estoy convencido que todo pasa por algo y cuanto mayor el sacrificio (a veces) mayor la recompensa. No es moco 'e pavo lo que hiciste, lo importante es haber tenido la lucidez o la locura de pegar el salto a "la nada", buscando una vida, una dignidad, un como vos decís, volver a sentirse humano. El punto es que aunque parezcan eternas, las crisis pasan, no sin dejar heridos en el camino, pero ya ves, despues de todo te encarrilaste nuevamente y ...el jamón de Pata Negra está muy bueno.
Nacha.

horacio novello dijo...

Historia linda la mía.. y todavía tengo más! Pero la dejamos para cuando te abraze en Diciembre.

El jamón está buenísimo más si se lo comparte con amigos... cuándo te venís vos a visitarme?

Sergio dijo...

Cuando la vida me sonría, te juro que te voy a visitar, por ahora se me caga de risa la muy guacha!